Nos llegó un mensaje a nuestro perfil de facebook Los Recolectores, que creemos importante y por eso lo compartimos con ustedes:
La realidad supera la ficción.
“No se ve, no se oye, no se siente“. Esto me ha quedado grabado en la mente, al igual que muchas otras cosas que he descubierto a medida que averiguaba en libros, notas, sitios Web y numerosos blogs vecinales de distintos puntos de la provincia y del país, inclusive del mundo, e investigando en mi barrio charlando con vecinos, parientes y amigos, sobre las sospechas hacia no solo las antenas de telefonía móvil, sino también a los transformadores eléctricos, cables de alta tensión, electrodomésticos y demás cosas que nos contaminan de manera constante.
¿Como que contaminan? Si, aunque suena increíble, en el caso de las antenas de telefonía celular, estamos permanentemente expuestos a una lluvia radioactiva que lentamente nos perjudica cada ves más a la salud. Como dije al principio: no se ve, no se oye, no se siente. No nos damos cuenta que la radiación que emiten estos aparatos, lentamente nos están matando.
Lo preocupante es que esto no es solo un problema local, sino también es a nivel mundial. En muchas partes del país, y del planeta aparecen problemáticas muy similares y sin embargo no se toman cartas en el asunto, tal vez por ignorancia, o por intereses empresariales.
Proceso de contaminación.
Todas las personas tenemos localizado en el centro del cerebro la glándula pineal. Esta glándula se encarga de producir una hormona antioxidante denominada melatonina y es liberada al sistema circulatorio.
Las funciones de esta “hormona de la oscuridad” llamada así también porque su pico de producción es solo en las noches o cuando el cuerpo no percibe luz, son varias: disminuye desde el desarrollo del envejecimiento, la depresión, el insomnio, dolores de cabeza, irritabilidad, falta de concentración o memoria, etcétera, como hasta también tumores malignos, leucemia y todo tipo de cáncer ( cerebral, de mama, de colon, de testículo, por mencionar algunos)
En el caso de estar expuesto a campos electromagnéticos permanentemente, la radiación que penetra nuestras cabezas redurirá , fundamentalmente por las noches, la producción de melatonina. Por lo tanto, con la producción baja o casi nula de esta hormona, se promueve así la aparición de cualquier enfermedad o síntoma anteriormente mencionado. Sin embargo esto no quiere decir que todos los casos de cáncer o muerte relacionada a una de estas enfermedades se deba exclusivamente a la radiación. No olvidemos al cigarrillo, la contaminación del agua, el dióxido de carbono de los autos, etc.
Pero si es probable que personas que vivan en zonas mas próximas a las antenas durante años tengan mayor riesgo de contraer cáncer u otra enfermedad.
Caso de Claypole.
Las tres antenas de telefonía celular ubicadas en calle Rawson, entre Nomeolvides y Verbena; y la otra en Av. Lacaze, entre balboa y begonia; y la tercera en calle Collet y Risso Patron desde hace ya más de 10 años cada una, hoy muestran sus consecuencias.
Personas fallecidas de cáncer, y otras tantas actualmente padeciendo alguna enfermedad cancerigena ha ido multiplicándose a lo largo de los últimos años. También es muy preocupante la aparición cada ves mas notoria de chicos nacidos con malformaciones, con el síndrome de Dawn, nenes no videntes o con seria dificultad auditiva. La sospecha contra estas antenas aumenta día a día.
Aumentó tanto que, hace unos meses había comenzando una pequeña movilización de unos pocos vecinos que ahora ha tomado mayor fuerza gracias a unos jóvenes de distintos puntos de Almirante Brown que dijeron BASTA. Esto no puede ni debe seguir así, menos aun cuando nos enteramos que una de las antenas se encuentra bajo nombre de un funcionario publico municipal. Un funcionario en teoría nos debería representar ya que fue elegido por el pueblo, pero que por lo visto no nos representa ni un poquito, sino que se llena los bolsillos a costa de la salud de la gente.
La movilización barrial es reciente, pero quiere seguir adelante y con mas fuerza. Por este motivo les pedimos encarecidamente a todos los vecinos de claypole, inclusive a los vecinos de otros partidos o localidades que están sufriendo la misma problemática, que unamos fuerzas contra estos monstruos radiactivos exigiendo el respeto a nuestros derechos a un ambiente sano como lo estipula nuestra Constitución Nacional, la ley general de medioambiente y que se tenga en cuenta el Principio Precautorio a la hora de determinar las normativas que regulan y limitan la exposición a los campos electromagnéticos.
¿Estamos dispuestos a ver enfermar a nuestras familias? NO, por eso digamos NO al cáncer, NO a la contaminación radioactiva.
En muchos lugares la gente pudo desmantelar las antenas o cambiar los transformadores eléctricos y hacer que, en las municipalidades que prohíban la instalación de antenas, que se respeten dichas ordenanzas. ¿Queda claro que no es una tarea imposible?
Adrián Giunta, 18 años.
Contacto: mejorvidaclaypole@hotmail.com.ar







